Anoche, los mercados financieros globales mostraron señales de cambio. El rendimiento de los bonos del gobierno japonés a 10 años superó el 2,07%, alcanzando un máximo en 27 años. Detrás de esto se encuentran serias discrepancias en la dirección de las políticas del Banco Central japonés y del gobierno: el Banco Central está aumentando las tasas de interés para combatir la inflación, mientras que el gobierno está endeudándose masivamente para estimular el crecimiento. El mercado comienza a replantearse una vieja cuestión: ¿cuánto tiempo podrá mantenerse el modelo de trampa de arbitraje del yen que ha durado treinta años?
Es interesante que, mientras Japón se encuentra atrapado en un lío de políticas, otro movimiento de fondos está acelerándose. Los datos en cadena muestran que el gigante de gestión de activos BlackRock aumentó su participación en 4534 unidades de Ethereum y 45.379 unidades de Bitcoin en un solo día, llevando su total de activos criptográficos a un tamaño de 79.127 millones de dólares. Esto no es un juego pequeño, sino una actitud institucional clara: en un momento de diferenciación de expectativas de liquidez global, los gigantes están apostando dinero real en activos digitales.
Es aún más notable la variabilidad de la política monetaria de Estados Unidos. Se ha filtrado que el próximo candidato a la presidencia de la Reserva Federal tiende a apoyar una reducción de tasas, lo que contrasta notablemente con las expectativas pesimistas del mercado sobre el "ciclo de endurecimiento" global.
El panorama macroeconómico se ha transformado de esta manera: el este se está ajustando, mientras que el oeste está acumulando. El hecho de que el rendimiento de los bonos del gobierno japonés haya alcanzado un nuevo máximo representa una señal de contracción, pero el cambio de política de Estados Unidos hacia la expansión y la afluencia de fondos institucionales al mercado de criptomonedas cuentan otra historia. El pánico en el mercado sobre el "ajuste total" parece haber sido reevaluado.
El panorama de liquidez de Bitcoin y Ethereum también presenta nuevas posibilidades en esta diversificación. Si la Reserva Federal realmente se dirige hacia un ciclo de flexibilización, mientras que lugares como Japón enfrentan presión para ajustar sus políticas, entonces los activos digitales denominados en dólares podrían convertirse en un nuevo pivote para que las instituciones reconfiguren los activos globales. El momento y la escala de la reciente acumulación de BlackRock sugieren que las instituciones tienen un juicio claro sobre esta transformación.
El mercado actual se encuentra en una encrucijada. Por un lado, están las advertencias que trae el aumento histórico de los rendimientos de los bonos del gobierno, y por el otro, la continua inversión de los fondos institucionales. ¿Cuál es tu opinión sobre el desenlace de este juego macroeconómico?
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MEVEye
· 2025-12-23 07:44
La última acción de aumentar la posición de BlackRock, yo lo creo. En un patrón donde el este se contrae y el oeste se afloja, las instituciones no gastarían tanto dinero sin razón.
Anoche, los mercados financieros globales mostraron señales de cambio. El rendimiento de los bonos del gobierno japonés a 10 años superó el 2,07%, alcanzando un máximo en 27 años. Detrás de esto se encuentran serias discrepancias en la dirección de las políticas del Banco Central japonés y del gobierno: el Banco Central está aumentando las tasas de interés para combatir la inflación, mientras que el gobierno está endeudándose masivamente para estimular el crecimiento. El mercado comienza a replantearse una vieja cuestión: ¿cuánto tiempo podrá mantenerse el modelo de trampa de arbitraje del yen que ha durado treinta años?
Es interesante que, mientras Japón se encuentra atrapado en un lío de políticas, otro movimiento de fondos está acelerándose. Los datos en cadena muestran que el gigante de gestión de activos BlackRock aumentó su participación en 4534 unidades de Ethereum y 45.379 unidades de Bitcoin en un solo día, llevando su total de activos criptográficos a un tamaño de 79.127 millones de dólares. Esto no es un juego pequeño, sino una actitud institucional clara: en un momento de diferenciación de expectativas de liquidez global, los gigantes están apostando dinero real en activos digitales.
Es aún más notable la variabilidad de la política monetaria de Estados Unidos. Se ha filtrado que el próximo candidato a la presidencia de la Reserva Federal tiende a apoyar una reducción de tasas, lo que contrasta notablemente con las expectativas pesimistas del mercado sobre el "ciclo de endurecimiento" global.
El panorama macroeconómico se ha transformado de esta manera: el este se está ajustando, mientras que el oeste está acumulando. El hecho de que el rendimiento de los bonos del gobierno japonés haya alcanzado un nuevo máximo representa una señal de contracción, pero el cambio de política de Estados Unidos hacia la expansión y la afluencia de fondos institucionales al mercado de criptomonedas cuentan otra historia. El pánico en el mercado sobre el "ajuste total" parece haber sido reevaluado.
El panorama de liquidez de Bitcoin y Ethereum también presenta nuevas posibilidades en esta diversificación. Si la Reserva Federal realmente se dirige hacia un ciclo de flexibilización, mientras que lugares como Japón enfrentan presión para ajustar sus políticas, entonces los activos digitales denominados en dólares podrían convertirse en un nuevo pivote para que las instituciones reconfiguren los activos globales. El momento y la escala de la reciente acumulación de BlackRock sugieren que las instituciones tienen un juicio claro sobre esta transformación.
El mercado actual se encuentra en una encrucijada. Por un lado, están las advertencias que trae el aumento histórico de los rendimientos de los bonos del gobierno, y por el otro, la continua inversión de los fondos institucionales. ¿Cuál es tu opinión sobre el desenlace de este juego macroeconómico?