En las relaciones íntimas, muchas personas no pierden por los hechos, sino por la manera de hablar. En cuanto abres la boca para razonar, presentar lógica o demostrar que estás consciente, la otra persona inmediatamente cierra los oídos. No es porque estés equivocado, sino porque haces que la otra persona se sienta negada, juzgada. El error más común en las relaciones es apresurarse a desenmascarar, apresurarse a demostrar que uno entiende más que el otro. Crees que estás diciendo la verdad, pero en realidad estás agotando los sentimientos. Lo que realmente puede llevar una relación lejos no es quién es más racional, sino quién comprende primero cómo manejar las emociones antes de hablar de lo correcto o incorrecto.
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En las relaciones íntimas, muchas personas no pierden por los hechos, sino por la manera de hablar. En cuanto abres la boca para razonar, presentar lógica o demostrar que estás consciente, la otra persona inmediatamente cierra los oídos. No es porque estés equivocado, sino porque haces que la otra persona se sienta negada, juzgada. El error más común en las relaciones es apresurarse a desenmascarar, apresurarse a demostrar que uno entiende más que el otro. Crees que estás diciendo la verdad, pero en realidad estás agotando los sentimientos. Lo que realmente puede llevar una relación lejos no es quién es más racional, sino quién comprende primero cómo manejar las emociones antes de hablar de lo correcto o incorrecto.