Existe un error de percepción común en el mundo de las criptomonedas: pensar que si los datos están en la cadena, entonces son confiables. En realidad, estas dos cosas son completamente diferentes.
Todo parece estar bien en el día a día: nodos en línea, respuestas rápidas de API, transacciones fluidas, todos asumen que los datos son seguros y confiables. Nadie realmente ha verificado esto. Pero en cuanto surge un problema, esta suposición se desploma en un instante. Caídas de nodos, desaparición del equipo de operaciones, retrasos en retiros… son en esos momentos cuando te das cuenta de que la existencia de datos y la capacidad de acceder a ellos de forma confiable son en realidad dos dimensiones distintas.
En realidad, almacenar datos no es tan difícil. Copiar varias veces, escribir en la cadena, mantenerse en línea, muchas redes pueden hacerlo. El problema es que esto solo resuelve la conveniencia. El riesgo realmente mortal reside en la verificabilidad: si los usuarios pueden confirmar de forma independiente la autenticidad y accesibilidad de los datos.
Esto es especialmente crucial en arquitecturas de sistemas modulares. Los lotes enviados por Rollup, las raíces de estado, las pruebas de entrada, estos datos existen precisamente para que los usuarios puedan verificar de forma independiente. Si esta información clave puede ser oculta o bloqueada temporalmente, la supuesta hipótesis de confianza cero se vuelve inútil.
La idea del proyecto Walrus es abordar directamente este problema. Su mecanismo de tokens WAL no se centra en optimizar la eficiencia del almacenamiento de datos, sino en construir un sistema de acceso verificable obligatorio—hacer que el acceso a los datos deje de depender de la suerte o la buena voluntad, y pase a ser una restricción estricta del sistema en sí.
En las etapas iniciales, puedes apostar a que el equipo cumplirá las reglas. Pero una vez que aumenta la cantidad de usuarios y datos, esta mentalidad de confiar en la buena voluntad se convierte en una vulnerabilidad del sistema. La verdadera descentralización requiere eliminar por completo la asimetría de información desde el nivel técnico—esto es el núcleo que Walrus busca resolver.
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Existe un error de percepción común en el mundo de las criptomonedas: pensar que si los datos están en la cadena, entonces son confiables. En realidad, estas dos cosas son completamente diferentes.
Todo parece estar bien en el día a día: nodos en línea, respuestas rápidas de API, transacciones fluidas, todos asumen que los datos son seguros y confiables. Nadie realmente ha verificado esto. Pero en cuanto surge un problema, esta suposición se desploma en un instante. Caídas de nodos, desaparición del equipo de operaciones, retrasos en retiros… son en esos momentos cuando te das cuenta de que la existencia de datos y la capacidad de acceder a ellos de forma confiable son en realidad dos dimensiones distintas.
En realidad, almacenar datos no es tan difícil. Copiar varias veces, escribir en la cadena, mantenerse en línea, muchas redes pueden hacerlo. El problema es que esto solo resuelve la conveniencia. El riesgo realmente mortal reside en la verificabilidad: si los usuarios pueden confirmar de forma independiente la autenticidad y accesibilidad de los datos.
Esto es especialmente crucial en arquitecturas de sistemas modulares. Los lotes enviados por Rollup, las raíces de estado, las pruebas de entrada, estos datos existen precisamente para que los usuarios puedan verificar de forma independiente. Si esta información clave puede ser oculta o bloqueada temporalmente, la supuesta hipótesis de confianza cero se vuelve inútil.
La idea del proyecto Walrus es abordar directamente este problema. Su mecanismo de tokens WAL no se centra en optimizar la eficiencia del almacenamiento de datos, sino en construir un sistema de acceso verificable obligatorio—hacer que el acceso a los datos deje de depender de la suerte o la buena voluntad, y pase a ser una restricción estricta del sistema en sí.
En las etapas iniciales, puedes apostar a que el equipo cumplirá las reglas. Pero una vez que aumenta la cantidad de usuarios y datos, esta mentalidad de confiar en la buena voluntad se convierte en una vulnerabilidad del sistema. La verdadera descentralización requiere eliminar por completo la asimetría de información desde el nivel técnico—esto es el núcleo que Walrus busca resolver.