Muchas personas han dado vueltas en el mundo de las criptomonedas y sus cuentas siguen igual. El problema no es que no entiendan el mercado, sino que desde el principio tomaron el rumbo equivocado.
**Una mentalidad demasiado impaciente, agotando sus propios recursos.** Al entrar en el mercado, ya piensan en duplicar su dinero de la noche a la mañana, y cuando el mercado se mueve ligeramente, temen perder la oportunidad, por lo que persiguen las altas, compran en el fondo, llenan sus carteras y aumentan el apalancamiento una y otra vez. ¿El resultado? Cada paso está agotando su capital y sus límites psicológicos.
**Secuestrados por las emociones, los planes se vuelven irrelevantes.** Ganan algo y se sienten en la cima, pierden algo y se desesperan pensando en recuperar. Cuando hacen operaciones, no siguen un plan previo, sino que actúan según su estado de ánimo actual. Hoy son agresivos, mañana conservadores, y las fluctuaciones en la cuenta reflejan sus emociones.
**Falta de disciplina real.** Entrar en el mercado de manera casual, poner stop-loss por intuición, y no querer salir aunque hayan obtenido ganancias. Un par de veces con suerte sin problemas, y piensan que han descubierto la fórmula. Hasta que un día, una oscilación en el mercado revierte sus ganancias, y no solo pierden lo que habían ganado, sino que también empiezan a dañar su capital.
**Querer dominar todo, pero al final no dominar nada.** Corto plazo, contratos, altcoins, noticias... quieren probar de todo. Como resultado, no profundizan en ningún aspecto, y cuando el mercado se mueve, su cuenta empieza a sangrar.
Lo más realista es que muchas personas no están realmente haciendo trading, sino apostando a que tendrán suerte esta vez. Pero el mundo de las criptomonedas nunca recompensa la suerte; solo aquellos que sobreviven lo suficiente y aplican las reglas con firmeza pueden sonreír al final.
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Muchas personas han dado vueltas en el mundo de las criptomonedas y sus cuentas siguen igual. El problema no es que no entiendan el mercado, sino que desde el principio tomaron el rumbo equivocado.
**Una mentalidad demasiado impaciente, agotando sus propios recursos.** Al entrar en el mercado, ya piensan en duplicar su dinero de la noche a la mañana, y cuando el mercado se mueve ligeramente, temen perder la oportunidad, por lo que persiguen las altas, compran en el fondo, llenan sus carteras y aumentan el apalancamiento una y otra vez. ¿El resultado? Cada paso está agotando su capital y sus límites psicológicos.
**Secuestrados por las emociones, los planes se vuelven irrelevantes.** Ganan algo y se sienten en la cima, pierden algo y se desesperan pensando en recuperar. Cuando hacen operaciones, no siguen un plan previo, sino que actúan según su estado de ánimo actual. Hoy son agresivos, mañana conservadores, y las fluctuaciones en la cuenta reflejan sus emociones.
**Falta de disciplina real.** Entrar en el mercado de manera casual, poner stop-loss por intuición, y no querer salir aunque hayan obtenido ganancias. Un par de veces con suerte sin problemas, y piensan que han descubierto la fórmula. Hasta que un día, una oscilación en el mercado revierte sus ganancias, y no solo pierden lo que habían ganado, sino que también empiezan a dañar su capital.
**Querer dominar todo, pero al final no dominar nada.** Corto plazo, contratos, altcoins, noticias... quieren probar de todo. Como resultado, no profundizan en ningún aspecto, y cuando el mercado se mueve, su cuenta empieza a sangrar.
Lo más realista es que muchas personas no están realmente haciendo trading, sino apostando a que tendrán suerte esta vez. Pero el mundo de las criptomonedas nunca recompensa la suerte; solo aquellos que sobreviven lo suficiente y aplican las reglas con firmeza pueden sonreír al final.