Anoma cofundador Christopher Goes recientemente expresó una opinión franca, señalando que el ecosistema Cosmos se encuentra en una situación extremadamente difícil. Según informes de la industria, describió este ecosistema, que alguna vez estuvo lleno de esperanza, como “casi muerto”.
El declive continuo de los proyectos del ecosistema y la reorientación del flujo de fondos
En el análisis de Goes, la crisis del ecosistema Cosmos se manifiesta en múltiples niveles. En primer lugar, varios proyectos clave han dejado de operar y entraron en una fase de mantenimiento, o están en proceso de abandonar gradualmente este ecosistema. Esto refleja una falta de confianza de los desarrolladores en el futuro del ecosistema.
Al mismo tiempo, la asignación de fondos de la Fundación Cosmos (ICF) también ha experimentado ajustes estratégicos. La atención oficial se ha centrado más en la captura de valor del token ATOM, lo que a su vez ha reducido aún más la atracción para los desarrolladores del ecosistema en general. La atención de los usuarios y del mercado hacia Cosmos ha caído a niveles históricos bajos, siendo esta la señal más directa del declive del ecosistema.
Los nuevos proyectos enfrentan una triple dificultad
Para proyectos como Namada, que todavía están desarrollándose dentro del ecosistema Cosmos, el entorno actual presenta desafíos sin precedentes. Goes señala que enfrentan tres grandes problemas: primero, los altos costos asociados con el desarrollo autónomo de la pila tecnológica; segundo, la sostenibilidad de mantener suficientes nodos validadores; y tercero, la demanda real del mercado por sus productos, que es mucho menor de lo esperado.
La necesidad de ajustar la hoja de ruta técnica de las soluciones de privacidad
Por último, Goes plantea una reflexión técnica clave. Si se desea ofrecer servicios de protección de privacidad para activos en cadenas de bloques principales como Ethereum o Solana, la arquitectura técnica actual en la que se basa Cosmos ya no es la opción más óptima. Esto implica que el ecosistema debe reflexionar profundamente y reorientar su rumbo de desarrollo.
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El ecosistema de Cosmos enfrenta desafíos severos, el fundador de Anoma afirma que la situación actual es casi insostenible
Anoma cofundador Christopher Goes recientemente expresó una opinión franca, señalando que el ecosistema Cosmos se encuentra en una situación extremadamente difícil. Según informes de la industria, describió este ecosistema, que alguna vez estuvo lleno de esperanza, como “casi muerto”.
El declive continuo de los proyectos del ecosistema y la reorientación del flujo de fondos
En el análisis de Goes, la crisis del ecosistema Cosmos se manifiesta en múltiples niveles. En primer lugar, varios proyectos clave han dejado de operar y entraron en una fase de mantenimiento, o están en proceso de abandonar gradualmente este ecosistema. Esto refleja una falta de confianza de los desarrolladores en el futuro del ecosistema.
Al mismo tiempo, la asignación de fondos de la Fundación Cosmos (ICF) también ha experimentado ajustes estratégicos. La atención oficial se ha centrado más en la captura de valor del token ATOM, lo que a su vez ha reducido aún más la atracción para los desarrolladores del ecosistema en general. La atención de los usuarios y del mercado hacia Cosmos ha caído a niveles históricos bajos, siendo esta la señal más directa del declive del ecosistema.
Los nuevos proyectos enfrentan una triple dificultad
Para proyectos como Namada, que todavía están desarrollándose dentro del ecosistema Cosmos, el entorno actual presenta desafíos sin precedentes. Goes señala que enfrentan tres grandes problemas: primero, los altos costos asociados con el desarrollo autónomo de la pila tecnológica; segundo, la sostenibilidad de mantener suficientes nodos validadores; y tercero, la demanda real del mercado por sus productos, que es mucho menor de lo esperado.
La necesidad de ajustar la hoja de ruta técnica de las soluciones de privacidad
Por último, Goes plantea una reflexión técnica clave. Si se desea ofrecer servicios de protección de privacidad para activos en cadenas de bloques principales como Ethereum o Solana, la arquitectura técnica actual en la que se basa Cosmos ya no es la opción más óptima. Esto implica que el ecosistema debe reflexionar profundamente y reorientar su rumbo de desarrollo.