La empresa de análisis de criptomonedas Chainalysis ha documentado en su informe más reciente un desarrollo alarmante: en 2025, las criptomonedas por valor de aproximadamente 17 mil millones de dólares desaparecieron debido a fraudes y estafas. Esta cifra revela un cambio paradigmático en la forma en que actúan los actores criminales. El robo de identidad y las estafas generadas artificialmente están desplazando a los ciberataques como principal fuente de ingresos para los criminales, un tendencia que hace cada vez más ineficaces las medidas de seguridad tradicionales.
La balance alarmante: pérdidas récord por robo de identidad y estafas con IA
Según el informe de criminalidad en criptomonedas de Chainalysis de enero de 2026, la mayor amenaza ya no proviene de vulnerabilidades técnicas, sino de manipulaciones sofisticadas. El robo de identidad se está convirtiendo en el núcleo de este nuevo panorama de amenazas. La firma de análisis registró un aumento del 1.400 por ciento en estos casos de fraude en comparación con el año anterior, un crecimiento explosivo que muestra cómo actúan sistemáticamente los criminales.
Lo especialmente notable es el cambio en los tamaños de pago: mientras antes los estafadores utilizaban la estrategia de “Spray-and-Pray” (muchos pequeños montos con esperanza de éxito), ahora se concentran en objetivos menos numerosos pero mucho más lucrativos. Esta profesionalización ha provocado que las pérdidas promedio por caso hayan aumentado dramáticamente.
La IA como multiplicador de fraudes: por qué los ataques automatizados son 4,5 veces más rentables
El uso de inteligencia artificial ha cambiado fundamentalmente la naturaleza de las estafas en criptomonedas. Chainalysis constató que las estafas asistidas por IA son 4,5 veces más rentables que los intentos de fraude tradicionales. La razón radica en la escalabilidad industrial: los deepfakes y las herramientas automatizadas permiten a los criminales generar a gran escala “agentes de soporte”, “comunicaciones oficiales” y supuestos insiders confiables.
Esta escalada tecnológica significa que cada fraude se ejecuta con mayor precisión. Los criminales ahora pueden realizar campañas de ingeniería social personalizadas que engañan incluso a usuarios escépticos y conocedores. La tecnología de IA no solo permite crear falsificaciones más convincentes, sino también seleccionar objetivos específicos: los criminales saben con mayor exactitud quién es fácil de engañar y qué fondos pueden obtener.
De ciberataques a manipulación de confianza: el cambio en la criminalidad en criptomonedas
Un vistazo a las fuentes de pérdida revela una tendencia clara: mientras los hackeos y exploits técnicos en 2024 costaron 2,2 mil millones de dólares, el potencial de daño se desplaza cada vez más hacia fraudes basados en la confianza. Es un cambio fundamental: es mucho más difícil asegurar la confianza mediante tecnología que proteger un contrato inteligente.
Las estafas de imitación juegan un papel clave. Los estafadores se hacen pasar por empleados de exchanges, imitan procesos KYC o envían supuestas notificaciones oficiales de pago. Lior Aizik, cofundador y director de operaciones de la plataforma de criptomonedas XBO, confirmó a publicaciones del sector que esta tendencia en la realidad es aún más alarmante que en las estadísticas. Advirtió a los usuarios que no compartan información sensible, ni siquiera con personal de soporte que parezca auténtico. “Estos ataques se basan en la urgencia y la confianza, no en la tecnología”, explicó Aizik. Él mismo ha sido víctima varias veces de robo de identidad, cuando estafadores usaron perfiles falsos con su nombre para engañar a otros contactos.
Casos reales muestran la magnitud: cuando el robo de identidad se convierte en desastre financiero
Las estadísticas adquieren peso al analizar casos concretos. En Reino Unido, un hombre perdió casi 2,5 millones de dólares en 2025 en una estafa con Bitcoin, que la policía calificó como “una tendencia preocupante y nueva”. Los atacantes usaron psicología elaborada: generan miedo y pánico, y desarrollan escenarios de fraude que pueden convencer incluso a propietarios de activos meticulosos.
La policía de North Wales ya reportó en 2024 que entre 2020 y finales de 2023, casi 100.000 británicos fueron víctimas de fraudes de inversión, con un daño total de 2,6 mil millones de libras (aproximadamente 3,5 millones de dólares). Esto equivale a un promedio de 13 millones de libras (17,5 millones de dólares) por semana. Estas cifras solo incluyen casos reportados; la cifra real es mucho mayor.
El riesgo central: cuando las personas se convierten en la vulnerabilidad
La conclusión central de Chainalysis es que la criminalidad en criptomonedas ya no gira solo en torno a vulnerabilidades técnicas, sino cada vez más a engaños que parecen suficientemente convincentes para superar la duda, incluso cuando las wallets y los exchanges hacen todo correctamente. Esto significa que incluso la mejor seguridad en un exchange solo resuelve una parte del problema.
La combinación de robo de identidad, contenido generado por IA y ingeniería social crea una nueva categoría de riesgos contra los cuales las medidas técnicas son ineficaces por sí solas. La advertencia para los usuarios es clara: no confíen ciegamente en solicitudes de soporte, por muy auténticas que parezcan. Y nunca transfieran sus criptomonedas a cuentas externas, incluso si el remitente parece urgente o supuestamente oficial.
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Robo de identidad y estafas con IA: Cómo los criminales lograron 17 mil millones de dólares en 2025
La empresa de análisis de criptomonedas Chainalysis ha documentado en su informe más reciente un desarrollo alarmante: en 2025, las criptomonedas por valor de aproximadamente 17 mil millones de dólares desaparecieron debido a fraudes y estafas. Esta cifra revela un cambio paradigmático en la forma en que actúan los actores criminales. El robo de identidad y las estafas generadas artificialmente están desplazando a los ciberataques como principal fuente de ingresos para los criminales, un tendencia que hace cada vez más ineficaces las medidas de seguridad tradicionales.
La balance alarmante: pérdidas récord por robo de identidad y estafas con IA
Según el informe de criminalidad en criptomonedas de Chainalysis de enero de 2026, la mayor amenaza ya no proviene de vulnerabilidades técnicas, sino de manipulaciones sofisticadas. El robo de identidad se está convirtiendo en el núcleo de este nuevo panorama de amenazas. La firma de análisis registró un aumento del 1.400 por ciento en estos casos de fraude en comparación con el año anterior, un crecimiento explosivo que muestra cómo actúan sistemáticamente los criminales.
Lo especialmente notable es el cambio en los tamaños de pago: mientras antes los estafadores utilizaban la estrategia de “Spray-and-Pray” (muchos pequeños montos con esperanza de éxito), ahora se concentran en objetivos menos numerosos pero mucho más lucrativos. Esta profesionalización ha provocado que las pérdidas promedio por caso hayan aumentado dramáticamente.
La IA como multiplicador de fraudes: por qué los ataques automatizados son 4,5 veces más rentables
El uso de inteligencia artificial ha cambiado fundamentalmente la naturaleza de las estafas en criptomonedas. Chainalysis constató que las estafas asistidas por IA son 4,5 veces más rentables que los intentos de fraude tradicionales. La razón radica en la escalabilidad industrial: los deepfakes y las herramientas automatizadas permiten a los criminales generar a gran escala “agentes de soporte”, “comunicaciones oficiales” y supuestos insiders confiables.
Esta escalada tecnológica significa que cada fraude se ejecuta con mayor precisión. Los criminales ahora pueden realizar campañas de ingeniería social personalizadas que engañan incluso a usuarios escépticos y conocedores. La tecnología de IA no solo permite crear falsificaciones más convincentes, sino también seleccionar objetivos específicos: los criminales saben con mayor exactitud quién es fácil de engañar y qué fondos pueden obtener.
De ciberataques a manipulación de confianza: el cambio en la criminalidad en criptomonedas
Un vistazo a las fuentes de pérdida revela una tendencia clara: mientras los hackeos y exploits técnicos en 2024 costaron 2,2 mil millones de dólares, el potencial de daño se desplaza cada vez más hacia fraudes basados en la confianza. Es un cambio fundamental: es mucho más difícil asegurar la confianza mediante tecnología que proteger un contrato inteligente.
Las estafas de imitación juegan un papel clave. Los estafadores se hacen pasar por empleados de exchanges, imitan procesos KYC o envían supuestas notificaciones oficiales de pago. Lior Aizik, cofundador y director de operaciones de la plataforma de criptomonedas XBO, confirmó a publicaciones del sector que esta tendencia en la realidad es aún más alarmante que en las estadísticas. Advirtió a los usuarios que no compartan información sensible, ni siquiera con personal de soporte que parezca auténtico. “Estos ataques se basan en la urgencia y la confianza, no en la tecnología”, explicó Aizik. Él mismo ha sido víctima varias veces de robo de identidad, cuando estafadores usaron perfiles falsos con su nombre para engañar a otros contactos.
Casos reales muestran la magnitud: cuando el robo de identidad se convierte en desastre financiero
Las estadísticas adquieren peso al analizar casos concretos. En Reino Unido, un hombre perdió casi 2,5 millones de dólares en 2025 en una estafa con Bitcoin, que la policía calificó como “una tendencia preocupante y nueva”. Los atacantes usaron psicología elaborada: generan miedo y pánico, y desarrollan escenarios de fraude que pueden convencer incluso a propietarios de activos meticulosos.
La policía de North Wales ya reportó en 2024 que entre 2020 y finales de 2023, casi 100.000 británicos fueron víctimas de fraudes de inversión, con un daño total de 2,6 mil millones de libras (aproximadamente 3,5 millones de dólares). Esto equivale a un promedio de 13 millones de libras (17,5 millones de dólares) por semana. Estas cifras solo incluyen casos reportados; la cifra real es mucho mayor.
El riesgo central: cuando las personas se convierten en la vulnerabilidad
La conclusión central de Chainalysis es que la criminalidad en criptomonedas ya no gira solo en torno a vulnerabilidades técnicas, sino cada vez más a engaños que parecen suficientemente convincentes para superar la duda, incluso cuando las wallets y los exchanges hacen todo correctamente. Esto significa que incluso la mejor seguridad en un exchange solo resuelve una parte del problema.
La combinación de robo de identidad, contenido generado por IA y ingeniería social crea una nueva categoría de riesgos contra los cuales las medidas técnicas son ineficaces por sí solas. La advertencia para los usuarios es clara: no confíen ciegamente en solicitudes de soporte, por muy auténticas que parezcan. Y nunca transfieran sus criptomonedas a cuentas externas, incluso si el remitente parece urgente o supuestamente oficial.