El mercado del petróleo crudo entró en una fase de corrección este viernes, con una presión a la baja que proviene de múltiples frentes. Tras tres días consecutivos de fuertes avances, los operadores optaron por reducir posiciones, lo que llevó al WTI de entrega en marzo a bajar 0,22 dólares, situándose en 65,20 dólares por barril. Más allá de los habituales movimientos de toma de ganancias, esta tendencia refleja tensiones estructurales más profundas, en particular la transformación histórica de la política hidrocarburífera de Venezuela, que se ha convertido en un símbolo clave de los cambios en la geopolítica energética global.
Predomina la toma de ganancias y se rompen niveles técnicos
La caída del petróleo se produjo porque los compradores prefirieron asegurar las ganancias recientes en lugar de buscar mayores alzas. A esto contribuyó un dólar estadounidense más fuerte, con el índice del dólar subiendo a 96,75, ganando un 0,49% frente a una cesta de monedas más amplias. La fortaleza del dólar suele presionar a las commodities denominadas en dólares, como el crudo, generando obstáculos para el impulso alcista de los precios.
La reforma hidrocarburífera de Venezuela: un punto de inflexión para los mercados mundiales de petróleo
El desarrollo más importante se centra en la reestructuración radical del sector hidrocarburífero venezolano. Tras la intervención militar de la administración Trump y la salida del presidente Nicolás Maduro, Washington levantó sanciones selectivas sobre las operaciones petroleras venezolanas, permitiendo que empresas estadounidenses faciliten las exportaciones. La nueva dirección venezolana modificó las regulaciones hidrocarburíferas para otorgar a las empresas privadas una autonomía sustancial en la producción y distribución de las vastas reservas del país, una reversión de políticas que beneficia principalmente a los intereses energéticos estadounidenses.
Este cambio en la política hidrocarburífera funciona como un símbolo potente del mercado, señalando posibles cambios estructurales en la dinámica global de suministro de crudo. La mayor participación del sector privado en la extracción venezolana podría alterar significativamente los equilibrios regionales e internacionales del petróleo, convirtiéndose en un barómetro del riesgo geopolítico en los mercados energéticos.
La postura de Irán complica el cálculo energético en Oriente Medio
Mientras tanto, Oriente Medio sigue siendo un punto de tensión crítico. A pesar de la escalada retórica de Trump respecto a posibles ataques militares si Irán rechaza las negociaciones nucleares, Teherán ha mantenido su postura firme. El anuncio de Irán sobre ejercicios militares planeados en el estrecho de Ormuz—un punto de estrangulamiento clave para aproximadamente un tercio del tránsito mundial de crudo por vía marítima—ha aumentado las preocupaciones entre las compañías navieras y los participantes del mercado sobre posibles interrupciones en el suministro. Una presencia naval estadounidense significativa se ha desplegado cerca de las aguas iraníes, mientras Turquía ha ofrecido mediar en una resolución diplomática.
Datos de inventarios y tendencias de consumo configuran la perspectiva de oferta
Datos recientes de la Administración de Información de Energía de EE. UU. indicaron que los inventarios comerciales de crudo disminuyeron en 2,3 millones de barriles en la semana que terminó el 23 de enero, excluyendo las reservas estratégicas de petróleo. En cuanto al consumo, las importaciones de China en 2025 alcanzaron un pico anual histórico cercano a 11,55 millones de barriles diarios, evidenciando una demanda asiática robusta. Las importaciones chinas de diciembre de 2025 fueron de 2,67 millones de bpd, frente a 1,88 millones de bpd del mes anterior, demostrando patrones de demanda volátiles de cara a 2026.
Vientos de política más amplios: incertidumbre en EE. UU. y transiciones en la Fed
El panorama interno de EE. UU. añadió incertidumbre a los mercados energéticos. La parálisis en la financiación gubernamental amenazaba con un cierre parcial, con plazos legislativos cada vez más cercanos. Además, Trump nominó al exgobernador de la Reserva Federal Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell como presidente de la Fed cuando concluya el mandato de Powell. La preferencia conocida de Warsh por tasas de interés elevadas sorprendió a los observadores del mercado, dado el constante apoyo de Trump a reducciones en las tasas.
En el frente geopolítico, Rusia acordó una pausa temporal en las operaciones militares en Ucrania hasta el 1 de febrero, aunque las disputas por concesiones territoriales siguen dificultando el marco de paz propuesto por la administración Trump. Estas múltiples corrientes políticas crean un escenario inestable para el comercio de energía y los mercados hidrocarburíferos, que siguen siendo un símbolo central del crecimiento y la estabilidad en la economía global.
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El cambio en la política de hidrocarburos de Venezuela se convierte en símbolo del mercado mientras el petróleo crudo retrocede
El mercado del petróleo crudo entró en una fase de corrección este viernes, con una presión a la baja que proviene de múltiples frentes. Tras tres días consecutivos de fuertes avances, los operadores optaron por reducir posiciones, lo que llevó al WTI de entrega en marzo a bajar 0,22 dólares, situándose en 65,20 dólares por barril. Más allá de los habituales movimientos de toma de ganancias, esta tendencia refleja tensiones estructurales más profundas, en particular la transformación histórica de la política hidrocarburífera de Venezuela, que se ha convertido en un símbolo clave de los cambios en la geopolítica energética global.
Predomina la toma de ganancias y se rompen niveles técnicos
La caída del petróleo se produjo porque los compradores prefirieron asegurar las ganancias recientes en lugar de buscar mayores alzas. A esto contribuyó un dólar estadounidense más fuerte, con el índice del dólar subiendo a 96,75, ganando un 0,49% frente a una cesta de monedas más amplias. La fortaleza del dólar suele presionar a las commodities denominadas en dólares, como el crudo, generando obstáculos para el impulso alcista de los precios.
La reforma hidrocarburífera de Venezuela: un punto de inflexión para los mercados mundiales de petróleo
El desarrollo más importante se centra en la reestructuración radical del sector hidrocarburífero venezolano. Tras la intervención militar de la administración Trump y la salida del presidente Nicolás Maduro, Washington levantó sanciones selectivas sobre las operaciones petroleras venezolanas, permitiendo que empresas estadounidenses faciliten las exportaciones. La nueva dirección venezolana modificó las regulaciones hidrocarburíferas para otorgar a las empresas privadas una autonomía sustancial en la producción y distribución de las vastas reservas del país, una reversión de políticas que beneficia principalmente a los intereses energéticos estadounidenses.
Este cambio en la política hidrocarburífera funciona como un símbolo potente del mercado, señalando posibles cambios estructurales en la dinámica global de suministro de crudo. La mayor participación del sector privado en la extracción venezolana podría alterar significativamente los equilibrios regionales e internacionales del petróleo, convirtiéndose en un barómetro del riesgo geopolítico en los mercados energéticos.
La postura de Irán complica el cálculo energético en Oriente Medio
Mientras tanto, Oriente Medio sigue siendo un punto de tensión crítico. A pesar de la escalada retórica de Trump respecto a posibles ataques militares si Irán rechaza las negociaciones nucleares, Teherán ha mantenido su postura firme. El anuncio de Irán sobre ejercicios militares planeados en el estrecho de Ormuz—un punto de estrangulamiento clave para aproximadamente un tercio del tránsito mundial de crudo por vía marítima—ha aumentado las preocupaciones entre las compañías navieras y los participantes del mercado sobre posibles interrupciones en el suministro. Una presencia naval estadounidense significativa se ha desplegado cerca de las aguas iraníes, mientras Turquía ha ofrecido mediar en una resolución diplomática.
Datos de inventarios y tendencias de consumo configuran la perspectiva de oferta
Datos recientes de la Administración de Información de Energía de EE. UU. indicaron que los inventarios comerciales de crudo disminuyeron en 2,3 millones de barriles en la semana que terminó el 23 de enero, excluyendo las reservas estratégicas de petróleo. En cuanto al consumo, las importaciones de China en 2025 alcanzaron un pico anual histórico cercano a 11,55 millones de barriles diarios, evidenciando una demanda asiática robusta. Las importaciones chinas de diciembre de 2025 fueron de 2,67 millones de bpd, frente a 1,88 millones de bpd del mes anterior, demostrando patrones de demanda volátiles de cara a 2026.
Vientos de política más amplios: incertidumbre en EE. UU. y transiciones en la Fed
El panorama interno de EE. UU. añadió incertidumbre a los mercados energéticos. La parálisis en la financiación gubernamental amenazaba con un cierre parcial, con plazos legislativos cada vez más cercanos. Además, Trump nominó al exgobernador de la Reserva Federal Kevin Warsh para suceder a Jerome Powell como presidente de la Fed cuando concluya el mandato de Powell. La preferencia conocida de Warsh por tasas de interés elevadas sorprendió a los observadores del mercado, dado el constante apoyo de Trump a reducciones en las tasas.
En el frente geopolítico, Rusia acordó una pausa temporal en las operaciones militares en Ucrania hasta el 1 de febrero, aunque las disputas por concesiones territoriales siguen dificultando el marco de paz propuesto por la administración Trump. Estas múltiples corrientes políticas crean un escenario inestable para el comercio de energía y los mercados hidrocarburíferos, que siguen siendo un símbolo central del crecimiento y la estabilidad en la economía global.