26 de febrero de 2024, según informó Business Insider, un ex empleado de OpenAI y xAI, Hieu Pham, anunció su salida, diciendo que el trabajo de alta intensidad en un laboratorio de vanguardia en inteligencia artificial lo dejó exhausto y que regresará a su país natal, Vietnam, para recuperarse. Pham expresó en X que su experiencia en OpenAI y xAI fue “inolvidable”, participando en la construcción de sistemas extremadamente inteligentes para mejorar la vida, aunque también le costó mucho a nivel personal.
Pham añadió: “Las cuestiones de salud mental que antes ridiculizaba ahora parecen ser reales, y son dolorosas, temerosas y peligrosas.” Espera probar cosas nuevas y encontrar formas de tratar su bienestar mental y físico durante su regreso a Vietnam. Según su perfil de LinkedIn, Pham se unió a xAI en agosto de 2024 y a OpenAI en agosto del año pasado, dejando la empresa tras aproximadamente siete meses.
La salida de Pham coincide con la de varios investigadores en inteligencia artificial que abandonan laboratorios de vanguardia. A principios de este mes, Mrinank Sharma, jefe de investigación en seguridad en Anthropic, anunció su salida, señalando que el crecimiento descoordinado de inteligencia y poder puede presentar riesgos potenciales. Otro investigador, Dylan Scandinaro, también dejó Anthropic para unirse a OpenAI como responsable de preparación ante emergencias, destacando que el desarrollo de la IA avanza rápidamente y tiene beneficios potenciales enormes, pero también riesgos irreversibles.
Además, la cultura laboral de alta presión en la industria ha recibido mucha atención. Nathan Lambert, científico senior en el Instituto de Inteligencia Artificial de Allen, afirmó en el podcast “Lex Friedman” que los empleados de OpenAI y Anthropic a menudo trabajan horas extras voluntariamente, con un patrón de seis días a la semana y hasta 12 horas diarias. Aunque esta cultura de presión impulsa la innovación tecnológica, también plantea grandes desafíos para la salud física y mental de los empleados.
En conjunto, la salida de Pham y la oleada de renuncias en la industria resaltan el impacto del entorno laboral de alta intensidad en la salud mental y física de los empleados en laboratorios de IA, generando preocupación en la industria y entre inversores sobre la sostenibilidad del talento y el desarrollo innovador a largo plazo.