El presidente Xi Jinping ha declarado que China ha alcanzado básicamente el objetivo de crecimiento del PIB de aproximadamente el 5% en 2025, a pesar de muchas presiones globales. Ha destacado que el año pasado fue una etapa “extraordinaria”, con una orientación de desarrollo que pasa de centrarse en la velocidad a centrarse en la calidad, la innovación y el control del riesgo, además de advertir sobre las inversiones imprudentes.
Los datos económicos muestran signos claros de recuperación. El índice PMI oficial de manufactura de diciembre alcanzó 50,1, superando la frontera de expansión. El PMI compuesto subió a 50,7, y el PMI de servicios no manufacturados alcanzó 50,2, reflejando mejoras en los servicios y la construcción. El sector privado también muestra una tendencia similar.
Sin embargo, la recuperación no es uniforme. Las grandes empresas crecen rápidamente, mientras que las medianas y pequeñas todavía enfrentan dificultades. Los mercados financieros reaccionan con cautela, debido a la débil demanda, el estancamiento del mercado inmobiliario y la política monetaria que aún no se ha flexibilizado más. China también está gestionando con cautela el tipo de cambio del yuan para estabilizar la economía macro.