Últimamente suelo escuchar una pregunta frecuente: "¿Este token ya está tan caro, todavía hay que comprar?" Mi opinión es un poco diferente—la verdadera oportunidad no está en comprar barato, sino en mantener a largo plazo y participar en el ecosistema.
Un amigo empezó a hacer inversiones periódicas desde 2022, en un mercado con muchas volatilidades, y también atravesó pruebas psicológicas. ¿Y qué pasó después de dos años de constancia? Ahora, los ingresos solo por staking y las actividades en la cadena son suficientes para cubrir los gastos diarios. Esa es la diferencia—no se trata de aprovechar la suerte para comprar en el fondo, sino de no soltar.
¿Y por qué este razonamiento funciona? Hay varios puntos clave:
**El mecanismo deflacionario siempre está en acción**
El token nativo de esta cadena tiene un truco potente: compras y quema periódicas. En octubre de 2025, una quema eliminó tokens por valor de 1,2 mil millones de dólares, lo que equivale a reducir directamente la oferta en circulación. Piensa, si la demanda se mantiene estable, y la oferta en circulación se reduce, a largo plazo el precio tendrá un soporte más fuerte.
**El ecosistema ya no es solo valor de transacción**
Esta cadena procesa diariamente transacciones por valor de 19 mil millones de dólares, representando el 61% del tráfico de intercambios descentralizados a nivel mundial. Juegos en la cadena, DeFi, participación en airdrops—todo esto requiere que se use este token para pagar las tarifas de Gas. La demanda real ya existe objetivamente, no es algo inventado.
**El espacio para la participación institucional aún es amplio**
Actualmente, las instituciones poseen el 12% de la circulación de Bitcoin, y el 9% en Ethereum, pero en esta cadena, el token nativo solo representa el 0.4%. ¿Qué significa esto? Que todavía hay mucho espacio para que entren fondos tradicionales. Ya hay firmas de gestión de activos reconocidas solicitando productos ETF relacionados; una vez que aprueben, la entrada de capital podría cambiar todo el panorama.
A largo plazo, esta combinación—mecanismo deflacionario, demanda del ecosistema, participación institucional—es mucho más confiable que cualquier predicción de precio aislada.
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Últimamente suelo escuchar una pregunta frecuente: "¿Este token ya está tan caro, todavía hay que comprar?" Mi opinión es un poco diferente—la verdadera oportunidad no está en comprar barato, sino en mantener a largo plazo y participar en el ecosistema.
Un amigo empezó a hacer inversiones periódicas desde 2022, en un mercado con muchas volatilidades, y también atravesó pruebas psicológicas. ¿Y qué pasó después de dos años de constancia? Ahora, los ingresos solo por staking y las actividades en la cadena son suficientes para cubrir los gastos diarios. Esa es la diferencia—no se trata de aprovechar la suerte para comprar en el fondo, sino de no soltar.
¿Y por qué este razonamiento funciona? Hay varios puntos clave:
**El mecanismo deflacionario siempre está en acción**
El token nativo de esta cadena tiene un truco potente: compras y quema periódicas. En octubre de 2025, una quema eliminó tokens por valor de 1,2 mil millones de dólares, lo que equivale a reducir directamente la oferta en circulación. Piensa, si la demanda se mantiene estable, y la oferta en circulación se reduce, a largo plazo el precio tendrá un soporte más fuerte.
**El ecosistema ya no es solo valor de transacción**
Esta cadena procesa diariamente transacciones por valor de 19 mil millones de dólares, representando el 61% del tráfico de intercambios descentralizados a nivel mundial. Juegos en la cadena, DeFi, participación en airdrops—todo esto requiere que se use este token para pagar las tarifas de Gas. La demanda real ya existe objetivamente, no es algo inventado.
**El espacio para la participación institucional aún es amplio**
Actualmente, las instituciones poseen el 12% de la circulación de Bitcoin, y el 9% en Ethereum, pero en esta cadena, el token nativo solo representa el 0.4%. ¿Qué significa esto? Que todavía hay mucho espacio para que entren fondos tradicionales. Ya hay firmas de gestión de activos reconocidas solicitando productos ETF relacionados; una vez que aprueben, la entrada de capital podría cambiar todo el panorama.
A largo plazo, esta combinación—mecanismo deflacionario, demanda del ecosistema, participación institucional—es mucho más confiable que cualquier predicción de precio aislada.