Autor: Jian Wei Zhi Zhuo Zá Tán
Nuevos enfrentamientos entre EE. UU. e Irán, activos de petróleo crudo y metales preciosos en fuerte alza. La reciente subida del precio del petróleo refleja principalmente una prima de riesgo geopolítico, y no una tensión real en el suministro spot.

Las señales del mercado muestran una divergencia: los precios de futuros, fletes y opciones de reversión de riesgo suben por preocupaciones de riesgo, mientras que los diferenciales de contratos de futuros (contango) y los diferenciales físicos de petróleo crudo se debilitan. MS analiza cuatro escenarios potenciales.
·Escenario base: Se descarta la posibilidad de un cierre continuo del Estrecho de Ormuz como escenario principal, ya que el umbral es muy alto y la probabilidad muy baja. El marco de análisis se centra en una serie de posibilidades desde una relajación de la tensión hasta fricciones logísticas limitadas.
·Escenario 1 (sin interrupciones en el suministro): Relajación de la tensión, desaparición de la prima de riesgo. Se espera que la prima de riesgo de unos 7-9 dólares/barril desaparezca rápidamente, y el precio del Brent podría volver a niveles de 60 dólares/barril en la parte media-baja.
·Escenario 2 (ataques limitados y fricciones logísticas a corto plazo): Se produciría una acción militar selectiva, evitando instalaciones energéticas. Podría causar una interrupción de 0-0.5 millones de barriles/día, durante 1-3 semanas. El precio del petróleo podría subir brevemente a niveles de 70 dólares/alto medio, pero la acumulación de reservas estratégicas por parte de China será clave para equilibrar, y luego el precio volverá a niveles de 60 dólares/bajo medio.
·Escenario 3 (interrupción parcial de exportaciones iraníes): Un ataque más amplio que cause interrupciones en la cadena de exportación de Irán, sin afectar la navegación en el Estrecho de Ormuz. Posible interrupción de 0.8-1.5 millones de barriles/día, durante 4-10 semanas. La tendencia de precios estará entre los escenarios 2 y 4.
·Escenario 4 (impacto en la eficiencia de la flota y daños en la navegación): Riesgo residual. Irán realiza represalias marítimas, como hostigamiento de barcos, lo que reduce la eficiencia de la navegación y aumenta retrasos. Equivale a una “reducción efectiva de suministro” de 2-3 millones de barriles/día, durante varias semanas. Los precios podrían dispararse como a principios de 2022, pero con una duración más corta. (riesgo residual)

·Escenario 1 (sin interrupciones en el suministro): Relajación de la tensión, desaparición de la prima de riesgo. Se espera que la prima de riesgo de unos 7-9 dólares/barril desaparezca rápidamente, y el precio del Brent podría volver a niveles de 60 dólares/barril en la parte media-baja. (probabilidad significativa)
El primer escenario, “sin interrupciones en el suministro: relajación de la tensión y desaparición de la prima de riesgo”, se establece como un escenario de referencia con alta probabilidad. La hipótesis central es que, en base a la significativa presencia militar y presión diplomática de EE. UU. en Oriente Medio, Irán se vea obligado a ajustar sus negociaciones nucleares, evitando un conflicto militar directo. La amenaza militar sería principalmente un elemento de presión, no una acción concreta. Las sanciones seguirían siendo estrictas, pero sin restricciones adicionales sustanciales en las exportaciones iraníes.
Por tanto, este escenario no afectaría el suministro físico de petróleo: las exportaciones iraníes se mantendrían en niveles recientes, y el transporte por el estrecho de Ormuz seguiría sin obstáculos. La principal influencia en el mercado sería la desaparición de la prima de riesgo geopolítico ya incorporada en los precios frontales del petróleo. El análisis de regresión de los inventarios comerciales de la OCDE y el diferencial calendario M1-M4 de Brent, de más de 25 años, indica que los niveles actuales de inventario deberían corresponder a una estructura de mercado en contango o en ligera normalidad, no en backwardation. Actualmente, el diferencial Brent M1-M4 es de aproximadamente 1.75 dólares/barril; si el mercado percibe claramente que no habrá interrupciones reales en el suministro, este diferencial tendería a volver a niveles cercanos a cero, como indica la regresión.
Esto implica que, si la curva de futuros de petróleo se vuelve en contango y los precios a plazo se mantienen estables, el precio spot del Brent podría caer desde los aproximadamente 70 dólares/barril actuales a niveles de 60 dólares/ba en la parte media-baja. Se estima que la prima de riesgo geopolítico de 7-9 dólares/barril podría disiparse en días o semanas, no meses, especialmente si los participantes del mercado confían en que el suministro y transporte regionales seguirán sin interrupciones.
El ejemplo de junio de 2025, tras el conflicto Irán-Israel, muestra que los precios subieron por temor a una escalada, pero en semanas volvieron a niveles previos tras confirmarse que las infraestructuras energéticas y el transporte no sufrieron daños sustanciales. Esto confirma que, cuando el suministro físico no se ve afectado, la prima de riesgo puede formarse y disiparse rápidamente. La volatilidad se comprimirá y el mercado volverá a centrarse en los fundamentos reales.
·Escenario 2 (ataques limitados y fricciones logísticas a corto plazo): Se produciría una acción militar selectiva, evitando instalaciones energéticas. Podría causar una interrupción de 0-0.5 millones de barriles/día, durante 1-3 semanas. El precio del petróleo podría subir brevemente a niveles de 70 dólares/alto medio, pero la acumulación de reservas estratégicas por parte de China será clave para equilibrar, y luego el precio volverá a niveles de 60 dólares/bajo medio. (probabilidad significativa)
El segundo escenario, “ataques limitados y fricciones logísticas a corto plazo”, describe una posible evolución con alta probabilidad. EE. UU. realizaría un ataque selectivo, evitando infraestructuras energéticas, y Irán respondería con medidas calibradas, buscando disuadir sin escalar. Otros actores evitarían involucrarse, y el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz continuaría sin interrupciones prolongadas.
Los impactos físicos serían principalmente fricciones logísticas menores, sin daños estructurales: retrasos en la navegación, aumento temporal de primas de seguro, restricciones en sanciones, autolimitaciones comerciales. La escala de interrupción sería moderada, de unos 0-0.5 millones de barriles/día, y de duración breve, 1-3 semanas. Incluso podría no haber interrupciones significativas, como en junio de 2025, cuando los ataques regionales no derivaron en pérdidas de exportación sostenidas.
La capacidad ociosa de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos sería suficiente para compensar esas interrupciones, limitando riesgos de desequilibrio físico a largo plazo. La reacción inicial del mercado sería al alza en precios frontales, con Brent alcanzando entre 75 y 80 dólares/ba, y un diferencial M1-M4 en expansión.
El mecanismo de equilibrio más importante será la demanda, ajustando inventarios: en los últimos seis meses, China ha acumulado inventarios en torno a 0.8 millones de barriles/día. En un entorno de precios en alza y mayor backwardation, la acumulación autónoma de reservas estratégicas podría desacelerarse.
Se espera que, al llegar a niveles de 70 dólares/ba, la voluntad de acumular inventarios disminuya. Solo una desaceleración en la tasa de acumulación de inventarios chinos, de unos 0.3 millones de barriles/día, sería suficiente para compensar una interrupción temporal de 0.5 millones de barriles/día de Irán.
En este escenario, la reacción del mercado sería “primero arriba, luego abajo”. Los precios subirían por riesgo, pero luego, la reducción de fricciones logísticas, la capacidad ociosa de la OPEP y la desaceleración en la acumulación de inventarios chinos actuarían como mecanismos de equilibrio, y sin evidencia de daño persistente, los precios y la curva de futuros volverían a niveles de 60 dólares/ba. La normalización sería más prolongada que en el escenario 1, extendiéndose de semanas a meses, pero sin un aumento sostenido y sustancial de precios.
·Escenario 3 (interrupción parcial de exportaciones iraníes): Un ataque más amplio que cause interrupciones en la cadena de exportación, sin afectar la navegación en el estrecho de Ormuz. Posible interrupción de 0.8-1.5 millones de barriles/día, durante 4-10 semanas. La tendencia de precios estaría entre los escenarios 2 y 4. (baja probabilidad)
El tercer escenario, “interrupción parcial de exportaciones iraníes: ataque más amplio sin daños en la navegación”, se considera una vía de escalada de baja probabilidad. Supone que EE. UU. lanza una operación militar más extensa, atacando activos estratégicos en Irán, pero que otros actores regionales evitan involucrarse, y que la navegación en el estrecho de Ormuz continúa sin daños duraderos (sin convoyes protegidos o impactos sistemáticos en el transporte). La infraestructura energética no sería el objetivo principal, pero la escala del ataque provocaría daños sustanciales y localizados en la cadena de exportación iraní.
El impacto sería principalmente operativo: interrupciones temporales en terminales clave, fallos eléctricos o de comunicación, y restricciones logísticas a corto plazo. La ejecución de sanciones y la autolimitación comercial podrían mantener las exportaciones por debajo de niveles normales incluso después de la operación.
El resultado probable sería una caída significativa y prolongada en las exportaciones iraníes, superior a la del escenario 2, pero sin llegar a la magnitud del escenario 4. La pérdida efectiva de suministro sería de unos 0.8-1.5 millones de barriles/día, durante 4-10 semanas, dependiendo de las interrupciones y la recuperación logística.
La reacción del mercado se concentraría en la curva de futuros: el diferencial spot se ampliaría y se mantendría en niveles elevados por más tiempo, reflejando una tensión física más duradera. Sin embargo, dado que la navegación no sufriría daños duraderos, la probabilidad de una disfunción aguda como en el escenario 4 sería menor.
Este escenario tendría un canal de equilibrio más relevante que el escenario 2, pero aún así importante. Arabia Saudita y Emiratos tendrían espacio para compensar una parte significativa del déficit, aunque la velocidad de respuesta y la confianza del mercado en esa respuesta serían clave para la evolución de los precios. La demanda, en particular, se vería afectada por precios más altos y backwardation, que reducirían la demanda de inventarios autónomos, especialmente en China, proporcionando un colchón adicional.
Por tanto, la tendencia de precios estaría entre la subida temporal del escenario 2 y el aumento más sostenido del escenario 4. A medida que se acumulan evidencias de que las interrupciones son operativas y reversibles, la curva de futuros comenzaría a comprimirse; pero, dado que la interrupción duraría más y el mercado necesitaría tiempo para verificar la recuperación de las exportaciones iraníes, la normalización sería más lenta que en el escenario 2.
·Escenario 4 (impacto en la eficiencia de la flota y daños en la navegación): Riesgo residual. Irán realiza represalias marítimas, como hostigamiento de barcos, reduciendo la eficiencia de la navegación y aumentando retrasos. Equivale a una “reducción efectiva de suministro” de 2-3 millones de barriles/día, durante varias semanas. Los precios podrían subir como a principios de 2022, pero con una duración más corta. (riesgo residual)
El cuarto escenario, “impacto en la eficiencia de la flota y daños en la navegación”, se considera un riesgo residual de baja probabilidad pero gran impacto potencial. Supone que, tras un ataque masivo de EE. UU., Irán responde con medidas de represalia marítima, como hostigamiento de barcos, secuestro selectivo, drones y misiles, aumentando la inseguridad en el estrecho de Ormuz. La navegación comercial continuaría, pero con velocidad reducida, aumento de primas de seguro, y posible retirada temporal de parte de la flota. La protección naval y la formación de convoyes se reactivarían, prolongando los tiempos de tránsito.
El impacto principal sería en la eficiencia de la flota global, no en la producción en tierra. La cantidad de petróleo transportado por mar desde el estrecho de Ormuz es de unos 110 millones de toneladas por día, y si la duración de los retrasos aumenta en unos 5 días, la capacidad efectiva disminuiría en aproximadamente un 17%, unos 20 millones de toneladas diarias, o cerca del 6% de la capacidad mundial de transporte marítimo de petróleo. Esto supondría una pérdida efectiva de unos 200-300 millones de barriles/día en varias semanas, generando una fuerte subida de precios, similar a principios de 2022, aunque con duración más corta.
Desde la perspectiva del equilibrio del mercado, tal perturbación superaría la capacidad de reserva de China y pondría a prueba los límites de la capacidad ociosa de Arabia Saudita y Emiratos. La reacción del mercado sería similar a principios de 2022, con subida rápida de precios y diferencial en contango, ya que los traders competirían por el petróleo disponible en el mercado spot.
A diferencia de 2022, el mecanismo de equilibrio no requeriría necesariamente una reducción sostenida del consumo final: precios más altos y backwardation profundo reducirían la demanda de inventarios autónomos, especialmente en China, y acelerarían la adaptación logística y operacional, limitando la duración del desajuste.
Asimismo, las tarifas de flete se dispararían. La recuperación de la confianza en la seguridad marítima en el Golfo sería clave para que los precios vuelvan a niveles normales, pero durante la fase de daños en la navegación, los precios podrían mantenerse muy por encima de los escenarios 2 y 3.

El precio del petróleo sube por riesgo, no por tensión en el suministro: señales físicas se alivian, pero la volatilidad de opciones se dispara. Describimos cuatro escenarios desde la desaparición de la prima de riesgo hasta daños en la navegación, manteniendo nuestra previsión básica de que, a medida que la prima de riesgo se disipe y el equilibrio oferta/demanda se vuelva más relajado, el Brent caerá hacia unos 60 dólares/barril.
· Los precios de futuros a corto plazo, fletes y opciones de reversión de riesgo suben, mientras que los diferenciales de futuros y físicos se debilitan: el mercado está valorando el riesgo geopolítico, no una tensión inmediata en el suministro.
· Descarta un cierre total del Estrecho de Ormuz como escenario principal; en cambio, presenta cuatro escenarios desde una relajación de la tensión hasta daños en la navegación.
· Para impactos moderados, China acumula inventarios como principal amortiguador: con precios en alza y backwardation, la acumulación autónoma de reservas puede desacelerarse.
· La vía de mayor impacto es logística: el riesgo de escoltas y retrasos reducirá la eficiencia de la flota, equivalente en corto plazo a unos 200-300 millones de barriles/día de reducción efectiva de suministro.
· La previsión básica sigue siendo en un escenario sin interrupciones significativas: la prima de riesgo de 7-9 dólares/barril puede disiparse, y con exceso de oferta, el Brent podría caer a 60 dólares/barril.

Figura 1: El aumento en las tarifas de flete, en parte por la escalada en Oriente Medio

Figura 2: Revisamos al alza la previsión del precio del Brent a corto plazo, dado que la prima de riesgo geopolítico podría mantenerse un tiempo, pero aún se espera que a finales de año vuelva a 60 dólares/barril